El príncipe Harry recibió amenazas terroristas sin recibir ayuda de Reino Unido
Los duques de Sussex se habrían mostrado consternados por la decisión de las autoridades de no brindarles protección ante un hecho tan peligroso
El príncipe Enrique y su esposa Meghan esperan poder garantizar la protección de su familia en su regreso a Reino Unido. Crédito: AP
El príncipe Harry mantiene su ofensiva legal y política contra el gobierno del Reino Unido por los esquemas de protección policial asignados a su núcleo familiar.
La controversia suma un nuevo capítulo tras trascender el envío de una misiva dirigida de forma directa a la ministra británica del Interior, Shabana Mahmood, en la que el duque de Sussex solicita que la alta funcionaria asuma de manera personal la responsabilidad de determinar si su entorno debe recibir resguardo oficial durante cada una de sus estancias en suelo británico.
La decisión del hijo menor del rey Carlos III busca reabrir la discusión sobre las medidas de resguardo dictaminadas tras su renuncia a las funciones ejecutivas de la corona en 2020.
Desde ese momento, la degradación de su nivel de protección ha derivado en un prolongado enfrentamiento legal con el Ministerio del Interior, donde el príncipe sostiene que la falta de cobertura institucional deja vulnerable a su familia frente a riesgos reales derivados de su alta exposición pública mundial.
Alertas de inteligencia y señalamientos al organismo de protección real
La tensión entre el duque de Sussex y las instituciones británicas se intensificó tras revelarse fallos en la comunicación de alertas de inteligencia vinculadas a su estancia en California. De acuerdo con información divulgada por The Sunday Times, el duque acusó directamente al presidente del Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y las Figuras Públicas (Ravec) de haber omitido la entrega de datos de inteligencia clasificados a su equipo de seguridad y a las autoridades estadounidenses sobre una amenaza concreta proveniente de Al Qaeda en 2023.
Este organismo independiente, integrado por representantes del Ministerio del Interior, la Policía Metropolitana y la Casa Real, es el encargado de evaluar y asignar los esquemas de resguardo para los miembros de la familia real y personalidades de alto perfil.
Al no contar con el respaldo policial del Estado durante sus años de residencia en Estados Unidos, el hijo menor de la fallecida Diana, princesa de Gales, manifestó haberse sentido desprotegido ante un riesgo terrorista que las autoridades no le notificaron formalmente en su momento.
El impacto de sus memorias
El argumento central del duque de Sussex para exigir que el Reino Unido asuma el costo de su seguridad radica en su trayectoria de servicio en las Fuerzas Armadas británicas.
Durante una década de carrera militar, el príncipe completó 30 semanas de servicio activo en Afganistán, una contribución que, a su juicio, justifica la cobertura del Estado en materia de resguardo cada vez que pise territorio británico, a pesar de que él y su esposa mantendrán su estatus de miembros no trabajadores de la monarquía.

Sin embargo, el perfil de riesgo del príncipe se elevó tras la publicación de su libro de memorias, “En la sombra” (2023), donde confesó haber matado a 25 combatientes talibanes durante sus intervenciones militares en territorio afgano.
Aquellas declaraciones provocaron duras críticas por parte de veteranos de guerra británicos y encendieron las alarmas de los organismos de seguridad internacionales. Ante este panorama, la opinión pública británica cuestiona con fuerza qué institución o fondo público debería asumir los astronómicos costos de las operaciones policiales destinadas a resguardar a su entorno.
Un retorno familiar a la capital en medio del acercamiento con Carlos III
Este complejo choque institucional coincide con los preparativos de la familia Sussex para establecerse nuevamente en el Reino Unido de manera permanente.
Tras años radicados en California, la pareja dio pasos concretos para la reorganización de su vida en la capital británica, entre los que destaca la inscripción de sus dos hijos, los príncipes Archie y Lilibet, en un colegio de Londres, medida que facilitará la rutina diaria y el asentamiento definitivo del núcleo familiar.
El regreso a la capital ocurre en un contexto de progresivo acercamiento afectivo entre el monarca y su hijo menor. Pese a que el rey Carlos III ha expresado satisfacción por tener a su familia cerca y superar el distanciamiento que afectó la imagen institucional de la monarquía, aún no está claro si el monarca intercederá ante el gobierno o las autoridades del Ravec para destrabar el conflicto de seguridad que empaña el retorno de su hijo a la vida británica.
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