Ryan Castro explica su amor por el fútbol y cómo esto le cambió la vida
El intérprete compartió con la revista HOLA la pasión que aún siente por este deporte, el cual practicó antes de convertirse en una estrella de la música
El colombiano Ryan Castro afina los detalles de su próxima gira por territorio estadounidense, un tour que promete marcar un antes y un después en su convocatoria. Crédito: AP
El camino al estrellato mundial para el reggaetonero colombiano Ryan Castro no comenzó en un estudio de grabación, sino en las canchas de tierra de Medellín. Hoy, mientras sus canciones acumulan millones de reproducciones, el intérprete de “Mujeriego” reconoce que el rigor necesario para triunfar en la música urbana lo heredó directamente de sus días vistiendo pantalones cortos y botines.
Antes de que los reflectores sustituyeran a las luces de los estadios, el fútbol fue la primera gran pasión de Castro, un sueño que, aunque no se concretó a nivel profesional, transformó su mentalidad para siempre.
La escuela de la cancha
En una reciente entrevista con la revista HOLA!, Castro rememoró su época como capitán en el torneo Pony Fútbol en su natal Medellín. Lejos de ser un simple pasatiempo, esa etapa forjó los cimientos de su carrera actual.
“Me dio buenos amigos, me dio mucha diversión. Yo creo que siempre cuando juego fútbol es como que me despejo y estoy bien tranquilo. Y más que todo me dio muchos buenos amigos, también mucha disciplina, porque cuando jugaba de niño tenía que entrenar mucho, comer bien, cuidarme. Entonces como que muchas cosas bonitas”, detalló el artista.
Esa misma estructura —el entrenamiento diario, el cuidado personal y la constancia— fue la que trasladó a la industria musical, un terreno tan competitivo como la alta competencia deportiva.
Un puente musical hacia la Selección Colombia
El destino terminó uniendo sus dos pasiones de una forma inesperada. Castro es el cerebro detrás de “El Ritmo que nos une”, el himno oficial que acompaña a la Selección de Colombia y que se ha convertido en uno de los temas más escuchados durante la actual cita mundialista en México, Estados Unidos y Canadá.
Para el cantante, lograr que la música y el deporte rey convivan en una sola pieza representa un hito en su trayectoria:
“Es muy difícil con una canción logre conectar a la gente, que la gente se conecte con la música y el fútbol, y yo lo pude hacer, lo pude lograr. Entonces un placer, como te digo, un placer de verdad. Y gracias a los muchachos de la Selección de Colombia también porque estuvieron puestos y por su amistad y su respeto”, afirmó.
Esta colaboración no nació de la casualidad o del interés comercial. Castro reveló que los lazos con los referentes del combinado nacional son previos al estrellato de ambas partes. “Con los jugadores de la Selección tengo esa relación, nos conocemos de hace mucho tiempo antes de ser famosos. Entonces como que hay una conexión bien bonita entre los dos mundos”.
Del show de apertura a los grandes escenarios de EEUU
El impacto de Ryan Castro se consolidó a nivel global tras presentarse junto a J Balvin en el espectáculo de apertura de la Copa del Mundo. Con ese impulso, el colombiano afina los detalles de su próxima gira por territorio estadounidense, un tour que promete marcar un antes y un después en su convocatoria.
Respecto a sus expectativas para las próximas fechas, el músico se muestra entusiasmado por medir el crecimiento de su audiencia en directo.
“La verdad, ver a los fans cantar, ¿me entiendes? Que la música nueva que estoy haciendo también se pueda cantar en los shows y la gente la pueda disfrutar conmigo. Obviamente de llenar lugares que no había llenado nunca también me ilusiona mucho porque es como que los fanáticos se están sumando más, cada vez más se están haciendo más gente. Y nada, divertirme, disfrutarlo y seguir sumando a esta carrera que todos los días nos trae bendición”.
Aunque el equipo de producción del artista ha preferido mantener la discreción, Castro dejó entrever que los conciertos en EEUU podrían incluir invitados sorpresa de primer nivel, cerrando un círculo perfecto donde la disciplina de capitán sigue dando sus mejores frutos.