Hermano de Rubby Pérez revela por qué el cantante rechazaba ir al Jet Set
El portavoz familiar destapó detalles impactantes sobre las críticas del merenguero a los dueños de la discoteca donde murió hace un año
En audiencia de este lunes, el juez atendió testimonios de familiares y víctimas del trágico caso Jet Set, finalizando la etapa de los querellantes y el Ministerio Público. Crédito: AP
El proceso judicial por el colapso de la discoteca Jet Set, una de las mayores tragedias civiles en la historia reciente de la República Dominicana, ha entrado en una fase crítica.
Nuevos testimonios presentados ante el Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional sugieren que el desastre, que dejó un saldo de más de 230 muertos —incluyendo al icónico merenguero Rubby Pérez—, pudo haberse evitado.
Las declaraciones vertidas esta semana por familiares de las víctimas y ex empleados del establecimiento han dado un giro al caso, moviendo la narrativa de un “accidente fortuito” hacia una posible “omisión voluntaria” por parte de la administración.
Una advertencia desde el camerino
Eliezer Pérez, hermano del fallecido artista, ofreció un testimonio cargado de emotividad y contundencia técnica. Según Pérez, el intérprete de “Enamorado de ella” mantenía una postura crítica hacia el manejo del local y la actitud de su propietario, Antonio Espaillat, antes del fatídico 8 de abril.
El portavoz de la familia Pérez reveló una conversación privada que, tras el desplome, adquirió un matiz profético. “Mi hermano me dijo unas palabras que todavía me retumban: ‘No asisto a Jet Set porque Antonio no respeta a los artistas ni al público’. No lo entendí hasta que tuve que retirar su cadáver”, declaró ante el tribunal.
Para la familia, la magnitud del siniestro es incompatible con la figura de un homicidio involuntario. Pérez fue enfático al señalar la responsabilidad de la gerencia:
“Para aquellos que creen que matar voluntariamente es solo empuñar un arma, también existe una voluntad permisiva. Mi hermano no está vivo hoy por la voluntad de esos señores”, señaló.
Filtraciones y negligencia documentada
La acusación ganó peso con la comparecencia de Gregory Adames, antiguo empleado de la discoteca, cuyo relato describió un escenario de precariedad estructural que era de pleno conocimiento de los dueños.
El trabajador detalló de manera pormenorizada las maniobras que se realizaban para ocultar el deterioro del techo a los asistentes, explicando que, ante las constantes filtraciones, la gerencia optaba por colocar lonas plásticas para recolectar el agua sobre el techo falso y vaciarla manualmente justo antes de cada espectáculo.
Adames confesó además que él mismo debía subir a las escaleras para retirar fragmentos de concreto que ya estaban sueltos, en un intento desesperado por evitar que cayeran sobre los clientes durante los eventos.
“Lo que yo escuché ahí dentro no lo vio nadie. Personas llamando, golpeando bajo los escombros… esto no es por envidia, es por la verdad. Aquí hay un pueblo herido porque murieron 230 y pico de personas que pudieron ser cualquiera”, señaló ante el juez.
El curso legal
El juez Raymundo Mejía ha ordenado un receso en el juicio preliminar hasta este viernes, fecha en la que se espera continúe el desahogo de pruebas contra Antonio y Maribel Espaillat.
Mientras la defensa busca mitigar los cargos, la parte querellante apela a la “sapiencia de la justicia dominicana” para sentar un precedente sobre la seguridad en espacios públicos y la responsabilidad empresarial en el sector del entretenimiento.
El país permanece a la espera de un fallo que determine si la tragedia del Jet Set fue una fatalidad de la infraestructura o el resultado de una cadena de negligencias ignoradas.
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